Hay experiencias que ayudan a definir el propósito de una organización mucho antes de que ese propósito pueda resumirse en una frase. Para ArsPerú, una de ellas ocurrió en Pucallpa, en septiembre de 2025, entre niños, pinturas, árboles y conversaciones sobre el futuro del lugar que habitamos.
Hasta entonces, ArsPerú venía construyéndose alrededor de una convicción: que el arte necesita espacios para ser visto, compartido y valorado, pero también que puede salir de sus espacios tradicionales para encontrarse con la educación, el medioambiente y la comunidad.
Con esa idea llegamos a Pucallpa.
Arte para sembrar conciencia
La oportunidad surgió a partir de Sembrando Conciencia Ambiental, un proyecto desarrollado por maestristas de la Universidad Nacional de Ucayali con niñas y niños de la Institución Educativa Sor Annetta de Jesús. ArsPerú decidió sumarse desde aquello que constituye su propia naturaleza: el arte.
Así nació Sembrando Futuro con Arte, una experiencia pensada para complementar la educación ambiental con un espacio de creación y expresión.
La jornada comenzó conversando sobre cambio climático, contaminación, manejo de residuos, agua y la importancia de sembrar y cuidar nuestro entorno. Después llegó el momento de llevar esas ideas a la práctica y, finalmente, de interpretarlas a través del dibujo y la pintura.
Porque conocer nuestro entorno es una forma de aprender a cuidarlo. Imaginarlo y representarlo también puede ser una manera de establecer un vínculo con él.
Una tarde para aprender, crear y compartir
La jornada comenzó con una charla de sensibilización sobre cambio climático, contaminación, manejo de residuos y cuidado del agua. Antes de crear, la idea era comprender: conversar con los niños sobre su entorno y sobre las pequeñas acciones con las que también podemos contribuir a cuidarlo.
Después llegó el arte.
Con lápices, témperas y pasteles, los niños participaron en el concurso Sembrando Futuro con Arte, llevando al papel aquello que habían conversado y aprendido. ArsPerú facilitó los materiales para que cada uno pudiera crear y expresarse con libertad.
No se trataba de buscar una obra perfecta. Se trataba de darles un espacio para imaginar, interpretar y contar desde su propia mirada aquello que acababan de descubrir.
Al finalizar el concurso llegó la premiación y la entrega de diplomas de participación. Fue también una manera de reconocer el entusiasmo y la creatividad con que cada niño había asumido la experiencia. El registro del proyecto destaca precisamente la entrega de materiales y diplomas y la posibilidad de expresarse “con libertad y alegría”. Locucion_en_Off
Pero la jornada no terminaba en el papel.
Como cierre, todos salimos a sembrar. Niñas, niños, docentes y organizadores participaron en la plantación, convirtiendo en una acción concreta aquello sobre lo que se había conversado durante la tarde.
Y después de aprender, pintar y sembrar, llegó el momento de celebrar.
Música, juegos y un ambiente de alegría cerraron una jornada que había comenzado hablando sobre el cuidado del entorno y terminó haciendo algo por él.
Lo que queremos sembrar
Al terminar la jornada quedaron los dibujos, los plantones sembrados, los diplomas y muchas fotografías. Pero quedó también algo menos visible: la experiencia de haber aprendido, creado y compartido juntos.
Para ArsPerú, esa tarde representó una pequeña muestra del camino que queremos construir.
Un camino en el que trabajemos por generar oportunidades y visibilidad para nuestros artistas, pero donde el arte también pueda salir al encuentro de otras personas: llegar a un colegio, dialogar con la educación y el medioambiente, entrar en contacto con una comunidad y convertirse en una herramienta para expresarnos y reconocernos.
Porque creemos que el arte puede sensibilizar, inspirar, conectar y abrir caminos.
Y quizá Sembrando Futuro con Arte fue precisamente eso: uno de nuestros primeros pasos.
Una tarde en Pucallpa, un grupo de niños, algunos plantones, pinceles y hojas en blanco.
Una pequeña semilla de todo lo que todavía queremos hacer.










